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Nabeshinen elkarrizketa

  • Lo primero es lo primero: ¿qué le llevo a querer ponerse ese pelo afro?

Como cada vez respondo a esta misma pregunta de un modo diferente, te digo que me cayó una bomba atómica en mi pelo cuando yo estaba en Japón y, desde entonces, mi pelo se ha convertido en un resultado de la bomba atómica.

 

  • ¿Cuáles diría usted que son las características principales de sus obras?

Procuro en mis obras no decir las cosas directamente, sino simplemente que la gente se ría, se divierta y que, cuando termine de ver mi episodio, se olviden, para que luego vayan a comprar mis DVDs y vuelvan a ver mis obras. Ésa es mi política.

 

  • Es una buena política.

Sería mejor si incrementara el número de ventas.

 

  • En la conferencia que dio usted ayer, dijo que se representa a usted mismo en sus series. ¿De dónde viene esa idea?

Yo creo que el hecho de que yo aparezca en las series de animación se debe principalmente a una necesidad. Yo me represento a mí mismo, sobre todo, porque me gusta hacerme notar delante del público. De hecho, si no estuviera realizando anime, me hubiese gustado realizar películas de cine real. De hecho, creo que la creación de una película se basa principalmente en la comunicación. Me gusta salir al público, me gusta dibujar, me gusta hablar en conferencias como en la que tuve la ocasión de realizar ayer, pero, sobre todo, hacerme notar al público.

 

  • Ya hemos oído que pretende crear un mundo Nabeshin, pero ¿cómo pretende conseguirlo?

Más que crear un mundo, conquistar el mundo. Para ello, lo que pretendo es que todo el mundo tenga el pelo afro. Que los bebes nazcan con pelo afro y los ancianos mueran con pelo afro.

 

  • ¿De qué proyecto tiene usted un recuerdo especial?

Yo creo que mi primero obra, mi primera película de animación, Hare Tokidoki Buta, es [de] la que guardo mayores recuerdos, no solo por la dificultad, sino también por la satisfacción. De hecho, por el contrario, Excel Saga es una obra de la que no guardo ningún recuerdo, y por ese mismo motivo guardo un recuerdo de eso.

 

  • ¿Qué nos podría comentar usted sobre sus nuevos proyectos? 

Estoy a punto de terminar mi nuevo proyecto, pero desde el gobierno los Estados Unidos me han dado la notificación de que es información clasificada. Por tanto, no puedo hacerlo público; lo siento. Pero, curiosamente, esa información confidencial cualquiera la puede ver en la web, pero no lo puedo decir.

 

  • Entonces, tendré que ir a la página web de la Casa Blanca, o hablar con Obama o algo así, ¿no?

Si Obama te dice que no lo sabe, es que está escondiendo algo, así que tú insístele hasta que te diga algo.

 

  • Hemos oído, además, que va a encargarse de hacer el anime de Monster High. ¿Cómo de fiel se va a mantener con respecto al original?

(pitido) El pitido que has oído, va a ser eso; ésa es la parte clasificada altamente secreta.

 

  • Aparte de por Excel Saga, ¿por qué otros trabajos le suelen reconocer?

Todas mis obras llevan una firma, digamos, mía, de Nabeshin; pero, si tuviera que destacar alguno, quizá Nerima Daikon Brothers es una obra que yo destacaría mucho, porque no hay un manga previo; es cien por cien una obra original creada desde cero.

 

  • ¿Cómo ha terminado usted aquí en Getxo? ¿Cómo han contactado con usted?

Dios vino y me dijo que viniese aquí.

 

  • Dicen que Dios es de Bilbao…

Le miré el cogote porque estaba un poco calvo y en la calva ponía Bilbao. Era un poco cojo, además.

 

  • ¿Y que le parece a usted Bilbao?

Buena comida, mujeres guapas; todo perfecto.

 

  • ¡No se puede pedir más, entonces!

Lo único [es] que, desde que llegue aquí, paso las noches en soledad; necesito a una mujer que me consuele y una comida que me consuele también.

 

  • Pues aquí en Bilbao tiene de sobra de las dos.

 Pues si sobran, cuatro packs de cada a mi habitación, por favor.

 

  • ¿Qué control tiene usted exactamente como director sobre el anime que produce?

Bueno, decir que me encargo de todo seria demasiado amplio para una película de animación. No sabría decirte hasta qué punto, desde dónde a dónde me encargo yo a la hora de crear una película de animación, pero lo que sí te puedo decir es que controlo todo desde el inicio hasta el final de la producción. De hecho, si tuviera que encargarme de todo, tendría que ver todo los elementos relacionados: si esta serie se convierte en DVD, cuántos packs de DVD se venderían, cuánto merchandising se vendería… [De] lo relativo a lo económico, principalmente, no suelo encargarme yo. Pero lo que sí controlo son, por ejemplo, elementos con el staff de los dibujantes, quienes dibujan y quienes le dan color, porque muchas veces me los llevo a un love hotel y, claro, hay veces que no hemos podido cubrir los plazos precisamente por consecuencia de eso. Esa parte, yo la controlo.

 

  • ¿Ha oído usted alguna vez un doblaje español de sus series? ¿Qué opinión le merece?

Aún no he visto ninguna obra mía doblada al castellano. En el caso de Estados Unidos, tenemos un staff precisamente para el idioma inglés-americano con el que nos llevamos muy bien y mantenemos una relación bastante unida, de manera que ellos ya saben qué es lo que Nabeshin quiere transmitir en cada uno de los apartados de la película. Por ese motivo, realizamos esa labor también con ellos, y ellos hacen su labor. Por tanto, en España, también nos gustaría que hubiese un staff especializado que también se dedicara a transmitir el mensaje de Nabeshin.

 

  • Siendo tan revolucionario o incluso radical como es usted, ¿suele seguir los métodos habituales para crear audiovisuales?

Yo creo que, a la hora de empezar un proyecto de animación, sobre todo como director, tengo que cuidar del staff que se va a encargar del trabajo; [tengo que] repartir sonrisas, ser divertido. A la hora de crear una obra con muchas personas, todas las personas que estén implicadas deben sentir lo mismo, por eso tengo que ser el guía. De hecho, crear una obra empieza por eso: crear un ambiente divertido, un ambiente en el que todos estén concentrados, que todos lleven el pelo afro y se rían y se diviertan... Esas cosas.

 

  • Entonces, ¿cree que hay lugar para todos esos tecnicismos que las escuelas enseñan, lo cotidiano, en el mundo Nabeshin?   

Evidentemente, el no ser capaz de aprovechar las nuevas tecnologías, las nuevas técnicas, es desperdiciar recursos a la hora de crear una obra de animación. Sin embargo, también, por otra parte, es una pena que, quizá, en ese proceso, se pierda algo de lo tradicional que había antaño a la hora de crear obras de animación. De hecho, hay algunos elementos un poco tradicionales que se pueden ir perdiendo si únicamente nos centramos en incorporar nuevas tecnologías, nuevos métodos, nuevas técnicas. Si nos hacemos guiar más por el lado técnico, existe una faceta que se pierde.

 

  • ¿Cuál es su seña de identidad?

Normalmente, Nabeshin aparece en cada escena, en cada serie, en cada película, y es así un toque personal dentro de mis obras. Pero hay que decir que calculamos detalles, como en el caso de los guiones de los personajes o de las frases que pronuncian los protagonistas de la obra; es decir, procuramos que las conversaciones sean rítmicas para que, al escucharlo, sea fluido para el oído. Al fin y al cabo, se resume en que Nabeshin aparece en una escena.

 

  • ¿Tendríamos que prestarle atención a las decisiones formales cuando veamos una de las series o películas de Nabeshin? Por ejemplo, dónde está colocada la cámara, cómo están situados los personajes en el plano…

Más que nada, yo creo que lo importante es que la gente vea mi obra y se divierta viendo mi obra. Y que, si se divierte viendo mi obra, que se lo diga al vecino para que [él también] vea mi obra, se compre los packs de DVDs y que, después, se lo pase a su vecino de al lado, de manera que se vaya creando un circulo de Nabeshin para que yo me convierta, finalmente, en un hombre muy rico.

Yo creo que, más que los aspectos técnicos, como ya he dicho anteriormente, hay cosas que las nuevas tecnologías permiten, y también [creo] que no todo lo tradicional es positivo. Yo creo que mi trabajo es, precisamente, proporcionar al espectador, en ese momento, aquello que realmente sea divertido ver.

 

  • De modo que, en vez de centrarse en las decisiones formales para expresar emociones como la tristeza, ¿prefiere centrarse en el humor?

Bueno, no siempre es así, porque, precisamente, para mostrar el lado humorístico de las cosas, también hay que mostrar la parte contraria, la parte un poco triste, para que luego destaque más la parte divertida. Yo creo que, en cada película, cualquier elemento que sea de interés es algo que debemos incluir o incorporar.   

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